Historia de El Rastro de Madrid

Tienda típica del Rastro de Madrid

Tienda típica del Rastro de Madrid

El Rastro de Madrid, con sus interesantes puestos y tiendas desmontables los domingos por la mañana, se remonta a los siglos XV y XVI cuando vendedores de ropa usada, mataderos y curtidores de pieles ocupaban sus calles. Hay que decir, que en aquella época, no debía ser muy agradable pasear por allí, debido al olor que se desprendía del trabajo de los curtidores, que limpiaban las pieles de los animales con ácido y excrementos de paloma, para conseguir el cuero.

Hay dos versiones sobre la procedencia del nombre de El Rastro. Una de ellas, cuenta que se debe al rastro que dejaban la sangre de los animales que se mataban, en especial, en la Calle Ribera de Curtidores, y la segunda, aún más cruel, argumenta que el nombre se remonta a más antiguo, y se debe al rastro de sangre que dejaban los ejecutados con la técnica del garrote vil.

Calle Ribera de Curtidores en 1.929

El Rastro de Madrid en 1929

Paulatinamente a lo largo de los siglos El Rastro ha ido cambiando su fisonomía. A los matadores y curtidores se fueron sumando, fabricantes de zapatos y sebos, chamarileros, anticuarios, tiendas de libros antiguos. Su actividad y aspecto fueron cambiando, siendo cada vez más lo puestos desmontables que se instalaban los domingos y festivos por la mañana. En los años 70, los hippies introdujeron su ropa y artesanía, situándose sobre todo en la Plaza de Cascorro, y dando un nuevo aire a esa parte del rastro. En los 90 quitaron los puestos los días de diario, y desde entonces podemos disfrutar del rastro los domingos y festivos.

A lo largo de su historia, se ha intentado trasladar por el ayuntamiento en distintas épocas, pero aún así ha resistido, hasta ser declarado Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid en el año 2.000. Desde entonces, podemos estar seguros de que a pesar de cualquier tipo de interés político, económico o urbanístico, El Rastro seguirá aquí, ya que tienen la obligación de protegerlo para los más de 100.000 visitantes que acuden a él cada Domingo.

De hecho, es recomendable llegar temprano, ya que se llena de madrileños y turistas. Podemos empezar tomando fuerzas en cualquiera de sus muchos establecimientos con solera, como por ejemplo, en la pastelería de la calle encomienda con unos chiribiquis y leche con canela, o disfrutar comprando a los típicos barquilleros, que nos endulzarán la mañana.

Vendiendo barquillos en El Rastro de Madrid

Después de mirar los puestos de Cascorro, bajar por la Rivera de Curtidores, entrar a la Plaza del General Vara del Rey a ver los muebles y cosas antiguas, si os gustan los pepinillos o las berenjenas en vinagre, este es el mejor sitio. Podemos comprar ropa, bolsos, zapatos, bisutería, un sinfín de cosas. Se vende de todo menos alimentos y animales.

Probablemente durante nuestro paseo, disfrutaremos de los cánticos de los Hare-Khrisna, toda una institución del folclore del Rastro de Madrid, y por cierto bastante animados.

Animando los domingos El Rastro de Madrid, los Hare Khrisnas

Hare Khrisnas en El Rastro de Madrid

Un buen consejo, es que no descuidéis vuestros bolsos u objetos personales, ya que verdaderos profesionales del hurto, pueden quitarte la cartera sin que te des ni cuenta.

La Plaza del Campillo Mundo Nuevo, es muy graciosa, ya que hay un gran mercadillo de cromos, que se llena de niños, abuelos y padres cambiando cromos” repes “para terminar la colección.

Y la mejor forma de terminar la mañana, es tomando una cañita y tapeando, algo muy arraigado entre los madrileños. En la Plaza de Cascorro se pueden comer caracoles, bocadillos de calamares o unos pinchitos de bacalao, un ejemplo de las delicias de la gastronomía madrileña.

Por todo esto y más, el Rastro es sin duda una de las alternativas más especiales y emblemáticas que ofrece el fin de semana en Madrid. Espero que lo disfrutéis, tanto como lo suelo hacer yo.

Sobre el autor

Cristina
Viajera de vocación y profesión, con estudios en la Diplomatura de Turismo, especializada en el asesoramiento y venta de viajes en agencias de viajes off-line y on-line, organizadora de las Tertulias Viajeras y sobre todo bloguera en Está en tu Mundo.

1 Comentario on "Historia de El Rastro de Madrid"

  1. Maribel Linares | 18 marzo, 2018 a 16:11 | Responder

    La casa de mi abuela estaba en la Plaza de Cascorro,desde su balcón veíamos todo ese ambiente que tiene el Rastro.

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